Escuela de Quilmo licenció a su primer Octavo

La escuela chillanvejana pasó de tener tres estudiantes en 2011 a 83 este 2019, ampliando en 2017 de Sexto a Octavo Básico, a petición de los alumnos que esta semana se licenciaron.

La comunidad educativa de la Escuela Quilmo festejó y despidió a Felipe, Claudia, Eduardo, Isidora, Matías, Carla, Carlos y Alexis, alumnos del primer Octavo Básico que se licencia de esta escuela rural chillanvejana. El alcalde Felipe Aylwin, y los concejales Susana Martínez y Nelson Ferrada, acompañaron a los jóvenes y sus familias en esta importante etapa de sus vidas.

En la ceremonia, la alumna Carla Rodríguez, agradeció a su escuela y sus compañeros por el cariño y conocimientos entregados, y destacó los valores transmitidos por la escuela, llamando a otros establecimientos educacionales a cambiar la mirada de la educación, centrándose en entender a los alumnos para mejorar el proceso de aprendizaje. “Estamos la mayoría del tiempo de nuestro día en la escuela y tiene que ser un lugar agradable para los alumnos. Esto llega a profesores o directores, que sepan que lo primero no es pasar la fórmula de matemática, lo primero es hacer que sus alumnos se sientan seguros de que pueden completarla, y eso se hace a base de cariño, de comprensión, de algo más humano, más único para cada alumno porque no todos somos iguales y no todos queremos ser identificados como el número 13 de la lista, entonces realmente la razón por la que nos quisimos quedar fue para ser llamados por nuestro nombre, para ser únicos e iguales al mismo tiempo, para convivir con nuestros profesores que nos llenan de amor todos los días y nuestros compañeros que son compañeros no son alguien más que pasa por el lado, son compañeros de verdad”.

Precisamente, la empatía y valoración de la diversidad son los sellos de la Escuela Quilmo, y son los que llevaron a sus alumnos a querer a su comunidad educativa y a pedir -en 2017- al alcalde Felipe Aylwin la posibilidad de terminar la Enseñanza Básica en la escuela con que se identificaban y de la que sentían parte; y que en dicha época solo impartía hasta Sexto Básico. Al respecto el alcalde Felipe Aylwin señaló que los niños le pidieron en equipo permanecer en la escuela y no podía no acceder, sino que reforzar el valor intrínseco en la solicitud asociado a sentir que vale la pena plantear las inquietudes.   “Esta escuela ha logrado cautivar a los chicos, seducirlos en el proceso y por sobretodo amarlos, y ahí tenemos una integración interna, chicos autistas, con distintas condiciones, pero que logran ser un equipo. Ese es un logro claramente del equipo docente, de su directora, y de las líneas políticas que hemos generado como Municipalidad. Nosotros hemos trabajado permanentemente pensando en el niño por sobre todas las cosas y no sólo en el niño, sino que él o ella como persona y además en su dignidad y que tengan el derecho a educación por sobre todas las cosas garantizado y con cariño”.

En tanto, la directora de la Escuela, Pilar Navarrete, junto que manifestar el orgullo de ver egresar a la primera generación de Octavo, indicó que “la idea es siempre potenciar la parte humana, la inclusión, que los chiquillos se entiendan unos con otras, que entiendan las dificultades que tiene el prójimo para poder cooperarle en su crecimiento personal, es el fuerte de nuestra escuela, entonces la idea es que cada uno… bueno hemos visto aquí hoy día que los chiquillos aprenden de la inclusión, pero siendo incluidos, y eso para nosotros es súper importante. El equipo   es un siete, yo me saco el sombrero con cada una de las personas que trabajan en la escuela y ha logrado que estos 83 chiquillos se sientan queridos, se sientan acompañados, se sientan acogidos, se sientan no un número como dijo la Carlita, sino parte de una familia”.

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